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Por Redacción Los Reporteros 

 

La especialista sostuvo que la creciente dependencia emocional de los chatbots pone en peligro las relaciones interpersonales y arriesga el aislamiento de las personas de la vida pública y social.

Esta cobertura encabeza la sección de tecnología y sociedad  en Los Reporteros, sumándose al seguimiento de los debates éticos, la salud mental en la era digital y la regulación de la inteligencia artificial.

 Intimidad artificial: Del alivio digital al aislamiento real

En el marco del lanzamiento de su nuevo libro, "Artificial Intimacy: Who We Become When We Talk to Machines", Turkle —quien lleva más de cuatro décadas estudiando el vínculo entre los seres humanos y los sistemas informáticos— planteó su profunda preocupación por el uso de la IA en funciones de compañía o reemplazo de la atención psicológica:

  • Sustitución de vínculos genuinos: Advertencia sobre cómo aplicaciones que simulan empatía son utilizadas como parejas, tutores o amigos, generando una falsa cercanía. "La gente no quiere involucrarse en política, solo quiere vivir en el mundo de los chatbots", afirmó, alertando sobre un paulatino abandono de la participación ciudadana y la realidad.
  • El riesgo del "psicólogo virtual": Alertó sobre el peligro de recurrir a la IA para reemplazar la psicoterapia o ensayar conversaciones difíciles con seres queridos. El riesgo aparece cuando la interacción digital sustituye de forma permanente las conversaciones reales que originalmente buscaba facilitar.
  • La falta de vivencia humana: La investigadora enfatizó que una máquina jamás podrá reemplazar el diálogo entre personas: "Una IA jamás reemplazará la conversación humana", ya que los algoritmos no sienten dolor, no experimentan miedo ni desarrollan afecto real.

 La crisis de la soledad y la falsa ilusión de control

Turkle cuestionó además el concepto de "human in the loop" (supervisión humana en procesos automatizados), asegurando que muchas veces transmite una falsa sensación de control donde las personas no pueden alterar las decisiones de fondo.

A su diagnóstico se sumó la doctora Melissa Perry, decana de la Facultad de Salud Pública de la Universidad George Mason, quien remarcó que el lenguaje corporal, las expresiones faciales y el tono de voz son elementos irremplazables de la comunicación humana que ningún algoritmo puede reproducir plenamente. Para Turkle, la solución a la crisis de soledad global no vendrá del desarrollo de más infraestructura conversacional, sino de recomponer la empatía comunitaria: "Si hay una crisis de soledad, es porque nos estamos abandonando unos a otros".

Desde la redacción de Los Reporteros, continuaremos analizando las transformaciones tecnológicas y su impacto en la salud mental, la educación y los lazos sociales de nuestra comunidad.

 

 

Autor: admin