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Por Redacción Los Reporteros

La plaza frente al Congreso de la Nación volverá a transformarse este miércoles en un masivo epicentro de dolor, resistencia y exigencia institucional. Al cumplirse un nuevo aniversario de aquella histórica jornada que inauguró el movimiento "Ni Una Menos", miles de mujeres, disidencias, organizaciones sociales y familias autoconvocadas de toda la provincia de Buenos Aires marcharán bajo consignas que este año adquirieron una urgencia dramática. La movilización de este 3 de junio está profundamente atravesada por las fotos y las banderas que exigen el esclarecimiento inmediato de los crímenes de Agostina Vega y de Dulce, la adolescente de 14 años asesinada en San Martín.

Esta masiva manifestación civil se inserta en el centro de una agenda semanal en Los Reporteros marcada por la vulnerabilidad de las barriadas populares, donde el tejido social resiste el impacto de la asfixia económica y los tarifazos, mientras las segundas líneas de la política —desde las internas de Patricia Bullrich hasta las planillas patrimoniales demoradas de Manuel Adorni— operan lejos de las demandas urgentes de seguridad y justicia que se gritan en las calles.

Las banderas de Agostina y Dulce: la trinidad del dolor en el Conurbano

 El reclamo por Agostina Vega, cuya comunidad y abuelos mantienen una vigilia activa a la espera de peritajes clave de la Policía Científica sobre manuscritos anónimos, se unió al pedido de justicia por Dulce, la menor cuyo cuerpo fue hallado tras días de desesperada búsqueda en el noroeste del AMBA.

Las principales demandas  durante la jornada apuntarán directamente a los siguientes ejes:

  • Celeridad en los peritajes: Las familias de las víctimas exigen que los tribunales bonaerenses dejen de dilatar las pruebas forenses y caligráficas elementales debido al recorte presupuestario en los ministerios públicos.
  • Desmantelamiento de las redes de asistencia: La marcha apunta con dureza contra el Gobierno nacional por el congelamiento de los programas de prevención, el cierre definitivo del ex Ministerio de Mujeres y la falta de partidas para los refugios que contienen a víctimas de violencia extrema.
  • El factor económico como trampa: Se remarcará que la crisis del empleo formal y el desplome de sectores como el industrial textil —que empuja a miles de mujeres de las periferias productivas a la precarización absoluta o a depender de las tarjetas de crédito para comprar alimentos— quita autonomía económica a las víctimas, obligándolas en muchos casos a convivir con sus agresores.

Una marea que no cede ante el frío ni el ajuste

A lo largo de la tarde, las columnas provenientes de la región capital, La Plata y distintos puntos del Conurbano aportaran una fisonomía de trinchera comunitaria a la plaza del Congreso. Frente a los discursos que intentan desacreditar la perspectiva de género desde los atriles de la Casa Rosada, la masividad de la movilización operará como un recordatorio contundente de que la defensa de la vida y la integridad física no responde a variables de planillas presupuestarias ni a directrices del FMI.

Con los comercios de barrio haciendo malabares para sobrevivir y el humor social al límite, el "Ni Una Menos" demostra que el grito de justicia sigue siendo la herramienta de resistencia más potente y legítima de una sociedad que se niega a naturalizar el desamparo y la impunidad de sus pibas.

Autor: admin