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Por Redacción Los Reporteros

El regreso de la humanidad a las inmediaciones lunares tras más de medio siglo de ausencia no solo reactivó los motores de la exploración espacial, sino también la maquinaria de las teorías conspirativas globales. Tras el exitoso despegue y posterior regreso de la misión tripulada Artemis II el pasado mes de abril, las plataformas digitales se inundaron de una agresiva ola de desinformación que acusaba a la NASA y a sus cuatro tripulantes de haber fingido por completo el viaje a la Luna mediante un sofisticado montaje audiovisual.

La campaña de fake news, que llegó a ser replicada por importantes portales informativos, sostenía que las espectaculares imágenes de la cara oculta de la Luna capturadas en definición 4K por la cápsula Orión eran, en realidad, animaciones digitales prefabricadas o maquetas filmadas en un estudio de televisión cerrado.

El burdo truco de los videos creados con Inteligencia Artificial

El núcleo de la acusación conspirativa se basó en la viralización de un supuesto video filtrado del "detrás de cámaras" de la misión. En la filmación se pretendía mostrar a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ensayando sus movimientos suspendidos por cables dentro de un plató de croma verde, simulando el efecto de la gravedad cero.

Sin embargo, los equipos internacionales de verificación digital y expertos en análisis forense audiovisual desarmaron la mentira en cuestión de horas. Los peritos demostraron que el video en cuestión fue íntegramente generado mediante herramientas de Inteligencia Artificial generativa.

El montaje resultó tan defectuoso ante el ojo técnico que expuso groseras anomalías digitales del algoritmo: en varios fragmentos, los supuestos astronautas aparecían con extremidades incompletas —a uno le faltaba un brazo y a otro una pierna— y los rostros sufrían micro-deformaciones idénticas a los patrones de los conocidos deepfakes. Las imágenes reales de la NASA, transmitidas en directo y validadas de forma independiente por agencias espaciales de Europa y Asia, muestran una física de fluidos y movimientos que las tecnologías de renderizado actuales aún no logran replicar con exactitud.

La Luna "a color" y el negocio de la desinformación

Otra de las polémicas que alimentó la desconfianza de los internautas fue la difusión de supuestas fotografías oficiales que mostraban la superficie lunar con vibrantes tonalidades marrones y verdes. Los conspirativos afirmaron que la NASA "se había olvidado de aplicar el filtro gris tradicional", denunciando una supuesta falla en la Matrix del engaño.

En realidad, la ciencia volvió a poner las cosas en su lugar: aquellas postales coloridas no pertenecían a los archivos de la cápsula Orión, sino que eran interpretaciones artísticas basadas en la composición mineralógica del satélite, confeccionadas meses antes por un reconocido astrofotógrafo ucraniano utilizando un telescopio de gran porte desde la Tierra.

Para los especialistas en dinámicas de redes, el fenómeno en torno a Artemis II demuestra que los grandes hitos de la ciencia —al igual que las guerras o las elecciones— se han convertido en el terreno más fértil para la creación de contenidos falsos diseñados exclusivamente para traccionar clics, monetizar canales de streaming y sembrar una desconfianza sistemática en las instituciones científicas globales.

Autor: admin