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Por Redacción Los Reporteros

La trágica historia de un joven de 21 años ha vuelto a poner en el centro del debate científico internacional los potenciales riesgos psiquiátricos asociados al uso del finasteride, una de las drogas más recetadas en todo el mundo para combatir la alopecia androgénica (calvicie común). El caso, que derivó en una exhaustiva investigación judicial y médica, encendió las alarmas de los organismos reguladores de salud pública en Europa y los Estados Unidos.

El joven comenzó a consumir el fármaco en dosis habituales de un miligramo diario para frenar la pérdida de cabello. Según detallaron sus familiares e investigadores del caso, a los pocos meses de iniciado el tratamiento, el paciente —quien no contaba con antecedentes de trastornos mentales— comenzó a experimentar un deterioro drástico en su salud emocional, manifestando cuadros de ansiedad extrema, insomnio crónico y una depresión severa que culminó en el trágico desenlace.

El "Síndrome Post-Finasteride" bajo la lupa de la ciencia

El finasteride actúa en el organismo bloqueando la enzima 5-alfa reductasa, encargada de transformar la testosterona en dihidrotestosterona (DHT), la hormona responsable de la caída del cabello. Sin embargo, la comunidad científica advierte que esta enzima también cumple un rol biológico fundamental en el sistema nervioso central, participando en la síntesis de neuroesteroides que regulan el estado de ánimo, el estrés y el bienestar emocional.

Múltiples asociaciones de pacientes y comités de farmacovigilancia han acuñado el término "Síndrome Post-Finasteride" (SPF) para describir a un conjunto de efectos adversos persistentes que, en un porcentaje de usuarios, continúan manifestándose incluso meses o años después de haber suspendido la ingesta del remedio. Entre los síntomas documentados se encuentran:

  • Trastornos psiquiátricos: Depresión grave, ideación suicida, ataques de pánico y neblina mental (brain fog).
  • Disfunciones físicas: Pérdida severa de la libido, disfunción eréctil persistente y fatiga crónica.

Nuevas exigencias de etiquetado y prevención

A raíz del incremento de reportes de eventos adversos, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ordenaron de manera formal a los laboratorios farmacéuticos incluir advertencias explícitas y destacadas en los prospectos de los medicamentos que contienen finasteride (como las marcas Propecia o Proscar, entre otras). Los nuevos empaques deben alertar con claridad sobre el riesgo de desarrollar pensamientos suicidas y alteraciones del comportamiento.

Los especialistas médicos insisten en que, si bien la droga es altamente efectiva para el propósito estético capilar y la gran mayoría de los pacientes la tolera adecuadamente, es crucial desterrar la automedicación. Cualquier tratamiento con finasteride debe realizarse bajo un estricto seguimiento profesional, evaluando exhaustivamente el perfil psicológico previo del paciente y suspendiendo la toma de inmediato ante la primera aparición de alteraciones en el estado de ánimo.

 

 

Fuente: La 100