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Redacción Los Reporteros

Aunque solemos asociar un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV) con algo súbito e inevitable, la ciencia médica sostiene lo contrario. Según informes recientes, la gran mayoría de estos eventos son el resultado de años de descuido de ciertos indicadores clave.

Desde la comunidad médica insisten en que estas patologías son, en gran medida, predecibles y prevenibles. El problema radica en que muchos de los síntomas son "silenciosos" y los pacientes no acuden a controles preventivos hasta que es demasiado tarde.

Los 4 factores de riesgo que se repiten siempre

Los cardiólogos identifican cuatro condiciones que aparecen de forma recurrente en las historias clínicas de quienes sufren estos episodios:

  1. Hipertensión Arterial: Es conocida como el "asesino silencioso". No suele doler, pero daña las arterias de forma progresiva. Controlar la presión es el paso número uno para salvar vidas.
  2. Colesterol Elevado (LDL): El exceso de grasas en sangre va obstruyendo las arterias (aterosclerosis), dificultando el paso de la sangre al corazón y al cerebro.
  3. Tabaquismo y Sedentarismo: Fumar daña las paredes internas de las arterias, mientras que la falta de actividad física debilita el sistema cardiovascular por completo.
  4. Diabetes y Niveles de Glucosa: El azúcar alta en sangre daña los vasos sanguíneos y los nervios que controlan el corazón.

¿Se pueden evitar?

La respuesta es un rotundo sí. Los especialistas señalan que con un análisis de sangre anual, un control de presión periódico y cambios mínimos en el estilo de vida (como caminar 30 minutos al día), el riesgo se reduce drásticamente.

"La gente suele esperar a sentir un dolor en el pecho, pero la prevención real ocurre años antes, controlando estos cuatro factores", explican desde los centros de salud consultados.

Autor: admin